Os presento algunas preguntas interesantes sobre el uso masivo por de un sistema similar a Google Health o Microsoft HealthVault. Tengamos en cuenta que, en España, Google es utilizado, alguna vez, por casi el 100% de los internautas. Estamos hablando de cambios revolucionarios.
El hecho relevante a analizar es el problema de la privacidad de la información.
Ya os adelanto que, quizá en otro momento, podremos comentar la privacidad de la información de nuestras históricas clínicas en los ficheros de metal de nuestros hospitales, os lo digo para no perder la perspectiva ;-). Que no nos entre el pánico cuando hablamos de Internet. A estas alturas, tener cultura digital es vital.
Entremos al trapo:
¿Podría Google o Microsoft compartir nuestra información médica con empresas privada, a aseguradoras por ejemplo?. De hecho SI podría, salvo que existan controles gubernamentales o de autorregulación.
¿Podría Google o Microsoft realizar perfiles médicos de los usuarios?. SI.
¿Podrían ofrecernos información empresarial (publicidad) vinculada a esos perfiles médicos?. SI, lo cual no vulnera la información privada individual, si se presenta con sistemas similares a adsense.
¿Se podría denegar la asistencia médica a una persona porque una institución pública o privada acceda a esta información?. Supuestamente una institución privada SI podría, y una pública NO podría. Abierto el debate. Es más, en modelos de sanidad privada (léase E.E.U.U.), se paga a los médicos en función de muchas variables, entre ellas el tipo de enfermedad de los pacientes que atienden.
¿Se tendría que negar el acceso a la información médica personal alojada en un sistema como los mencionados, a cualquier empresa privada prestadora de servicios sanitarios? ¿No?¿Si?.
Creo que para desarrollar un sistema “online” absolutamente privado se debe tener una cobertura legal exquisita, más que tecnológica. La tecnología necesaria para la tener privacidad en Internet existe, y es más segura que los ficheros de metal de los hospitales (aunque el riesgo de un asalto a información masiva parece más obvio).
La clave es el control legal de los procesos de acceso (AGPD) y la cobertura legal institucional e internacional. De esta forma cualquier desarrollo privado no podría malvender estos datos personales individuales.
Además de Google y Microsoft, existen múltiples prestadores internacionales de servicios online para almacenamiento de datos médicos: www.wellness360.com, www.zebrahealth.com, www.revolutionhealth.com, etc. Estos sistemas destacan, como es obvio, sus ventajas: ser atendido si te desplazas a distintos países, disponer rápidamente de segunda opinión médica, ser tratado por diversos especialistas conjuntamente, o ayudar a tus padres o familiares (residentes en otros lugares). Se destaca igualmente los altos niveles de seguridad técnica (doble encriptado, doble identificación, usos de códigos de barras en lugar de nombres identificadores, etc.)
Insisto que debemos poner en tela de juicio, no la seguridad técnica, sino la jurídica; y poner en comparación el sistema actual (el cajón) con las posibilidades del nuevo (una sociedad 2.0)
Quedará para otra ocasión analizar si la oferta de un servicio como éste debe ser exclusiva del Gobierno (central o autonómico), dejando a un lado la iniciativa privada: ¿es necesario tener neutralidad para poder desarrollarlo?.
En el caso de permitir a la iniciativa privada crear sistemas como éstos, ¿qué requisitos deben cumplir?, ¿qué volumen de inversión es necesaria para crearlos?, ¿sólo Google o Microsoft pueden lograrlo?, ¿primará la imagen de marca para un usuario? (tu contratarías este servicio a Sanitas.com, a segurosperez.com o el Servicio de Salud de tu Comunidad Autónoma)
También es interesante el debate sobre la mejora global de un sistema de salud, bienestar y asistencia, que usa masivamente por parte de los usuarios y los profesionales, sistemas para almacenar y compartir información médica personal.